Revisado el 17 de julio de 2026 · Lectura aprox. 8 min
1. Identifica los riesgos principales
Comienza evaluando:
- Qué actividad realiza la empresa.
- Dónde opera.
- Cuántas personas emplea.
- Qué propiedades posee o alquila.
- Qué equipos utiliza.
- Qué inventario mantiene.
- Si transporta mercancías.
- Si utiliza vehículos.
- Si maneja información confidencial.
- Si presta servicios profesionales.
- Si depende de uno o pocos proveedores.
- Qué compromisos contractuales tiene.
2. Calcula correctamente los valores
Uno de los errores más frecuentes es asegurar bienes por valores desactualizados.
Revisa:
- Edificaciones.
- Mejoras realizadas a locales alquilados.
- Maquinarias.
- Equipos electrónicos.
- Mobiliario.
- Inventarios.
- Mercancías.
- Gastos necesarios para reconstruir o reponer.
- Ingresos que podrían perderse durante una interrupción.
3. Evalúa las coberturas esenciales
Según el tipo de negocio, podrían considerarse:
- Daños a la propiedad.
- Incendio y riesgos aliados.
- Robo.
- Avería de maquinaria.
- Equipos electrónicos.
- Responsabilidad civil.
- Interrupción del negocio.
- Transporte de mercancías.
- Vehículos comerciales.
- Accidentes personales.
- Riesgos de construcción.
- Responsabilidad profesional.
- Riesgos cibernéticos.
- Fidelidad de empleados.
- Fianzas.
4. Revisa límites, deducibles y exclusiones
Una póliza no debe evaluarse únicamente por su nombre.
Verifica:
- Suma asegurada.
- Límite por evento.
- Límite agregado.
- Deducible.
- Sublímites.
- Exclusiones.
- Condiciones especiales.
- Ámbito territorial.
- Período de indemnización.
- Requisitos de seguridad.
- Obligaciones de notificación.
- Forma de valorar los daños.
5. Piensa en la continuidad de la empresa
Un incendio, una inundación, una avería o una interrupción importante puede generar algo más que daños físicos.
También puede provocar:
- Pérdida de ingresos.
- Pago de gastos fijos sin operar.
- Costos de alquiler temporal.
- Pérdida de clientes.
- Retrasos contractuales.
- Daño reputacional.
- Gastos extraordinarios para mantener la operación.
6. Revisa la protección cada año
La póliza debe revisarse cuando:
- Aumentan las ventas.
- Se adquiere maquinaria.
- Se abren nuevas sucursales.
- Cambia la actividad.
- Se contratan más empleados.
- Aumenta el inventario.
- Se firman contratos importantes.
- Se incorporan vehículos.
- Se realizan remodelaciones.
- Surgen nuevas exposiciones tecnológicas.
7. No elijas únicamente por el precio
Una prima más baja puede implicar:
- Menores límites.
- Deducibles más altos.
- Exclusiones adicionales.
- Coberturas restringidas.
- Valores asegurados insuficientes.
- Menor amplitud territorial.
¿Necesita orientación personalizada?
La protección adecuada comienza con un diagnóstico de riesgos. El objetivo no es contratar todas las pólizas disponibles, sino identificar las exposiciones que podrían comprometer seriamente a la empresa y diseñar una estructura de protección coherente. ¿Quieres revisar los riesgos de tu empresa? En Contreras Estévez analizamos tu operación y te ayudamos a comparar alternativas de protección.
